Una tarde en Montmartre
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Hoy ya lo entiendo todo…
Desperté tarde y salí de casa con una sorpresa enorme, los dos mercados se habían juntado (el de las cosas y el de la comida) y lo que originalmente se situaban en el medio de la calle ahora se desbordaba por las banquetas, el paisaje era como sacado del mercado de Marrakech, me sentí como cuando estuve en Marruecos, todo era un relajo y por un instante me sentí en el Magreb del África del Norte en vez de Paris, hasta que tomé el metro.
Dudé por primera vez de la ley francesa, ya me había dicho la señora de la casa que los vecinos se habían quejado y ella era una de las que fue pedir que hubiera orden, pero hoy los africanos se habían pasado de lanza.
De regreso y preparando la comida veo que llega un fuerte operativo policiaco, suben un montón de cosas a los camiones de basura, confiscan objetos y limpian la calle.
La calle sin vendedores es muy bonita, las arboledas y el pasillo principal entre las calles, un lujo que no podemos ver todos los días… no soy racista pero empiezo a despreciar a algunas personas del mercado, ya que son verdaderos animales, la calle siempre queda llena de basura y hasta hacen del baño por ahí… lo que empezó con un pequeño mercado de los habitantes del lugar, se llenó completamente de gente que no vive aquí.
Hoy un policía me explico que se juntaron los dos mercados, el de la comida y el de los objetos por que llegaba a su fin el Ramadán, una de las fiestas más célebres de los musulmanes.
Además, que tuvieron que hacer el operativo porque hay una mafia de objetos robados (hay mucha electrónica y esas cosas) que se ha apoderado del mercado, y es por eso que los habitantes se siente desprotegidos e inseguros.
Eso explica muchas cosas… en fin.
Canción: Una chica de ayer
Artista: Inmigrante
Teniendo la tarde libre, y después haber preparado la comida (no pregunten por los Ravioles) y de ir a leer un poco al canal de San Michel me dirigí al Barrio de Montmartre a conocer la Iglesia del sagrado corazón, ya que mi meta es conocer todos los rincones famosos de París para antes de octubre, y poder perderme en sus calles el resto del año.
El barrio es muy bonito, tienes que subir una colina (por eso se llama monte) y su iglesia es en verdad preciosa, además que es el hogar de muchos artistas y pintores, que le dieron fama al barrio y el caché que hoy tiene.
Subí hasta la iglesia, caminé por el barrio y me metí a las tienditas de los turistas (lo digo así, porque no me considero un turista en este lugar, sino un habitante mas, que sabe que los 5 euros que traen en la bolsa no son para comprar coca cola y torrecitas de metal.
Soy parte de esta ciudad, en 10 días me he adaptado a su forma de vida, a sus metros, a pasar por sus lugares turísticos como si pasara por la Lomita o la catedral en Culiacán (pero sin dejar de admirar su belleza)… en pocas palabras París es mi realidad.
Pude pasar la tarde en el mirador natural que se forma en la montaña, viendo el atardecer con París de fondo, escuchando a esos artistas anónimos que reúnen a un montón de gente, y tomándome una cerveza enseguida de unos escoceses borrachos y presumiendo sus faldas.
De regreso, el metro estaba lleno, ya que a las 7 y media todo mundo está regresando a casa (de hecho es cuando yo salgo de mi escuela la mayoría de las veces), así que tuve que regresar caminando (mmmmmm parece que alguien cenará doble ración de Ravioles hoy).
Hoy no hay tanto verbo, la nota es un poco más grafica, los dejo con mis fotos (facebook) y mi canción.
Un abrazo
viernes, 18 de septiembre de 2009
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